Comunicatelling

¿Qué es un relato?

Una definición de relato, construida a medio camino entre Antonio Núñez y Roland Barthes y su relación con la lingüística. Y, también algunas diferencias con lo que no es relato.

Relato personal y construcción de la identidad
Relato personal y construcción de la identidad

Podemos leer en la prensa, referida a un partido, a un político, a un personaje público o a una empresa o, incluso, un fenómeno como una política, la expresión “no tiene relato”.  De hecho, hoy es una necesidad que una marca, una empresa, un partido político, un personaje político, un deportista, un líder, una campaña, todas las personas dispongan de relato, de un modelo y esquema narrativo que defina su identidad e historia.

En una definición del maestro Antonio Núñez (repasaremos sus libros en Comunicatelling), un relato es una herramienta de comunicación estructurada en una secuencia de acontecimientos (hechos) que apelan a nuestros sentidos y emociones.  Por su parte, Barthes, afirma que el relato es una de las grandes categorías del conocimiento que utilizamos para comprender y ordenar el mundo.

Las historias, y relatos, son formas narrativas, y en la diversidad de las formas narrativas ya aparece como problema la diferencia con lo que no es un relato, como puede ser una anécdota,  una exposición, un refrán, desarrollos discursivos o incluso a una obra poética aunque esté dirigida a la exploración de las emociones y sensaciones. Desde el punto de vista lingüístico, el relato pertenece a la pragmática, es decir, a como el contexto influye en el significado.

Las formas narrativas tienen una enorme potencia en muchos tipos de comunicación. Así, el relato y sus elementos, como herramientas de comunicación, son instrumentos fascinantes para la comunicación empresarial, profesional, política, interpersonal, de las marcas, para la oratoria  e incluso para la comunicación con uno mismo. Todo proceso de comunicación se ve enriquecido con el relato y, de hecho, gracias al relato resulta mucho más movilizador y seductor.

A mi juicio, el elemento trascendental es la capacidad de proyección que ejerce el relato en la comunicación sea del tipo que sea. De ahí, que los relatos nos permitan interpretar la realidad y construirla, como personas, como individuos, como colectivos, como consumidores, como sociedad.

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